Para Taiichi Ohno, que es su creador, el Sistema Productivo Toyota se apoya en dos pilares: Jidoka y Just In Time. Jidoka es una palabra japonesa que no tiene traducción al español, aunque algunos han propuesto el término “autonomación”. La idea es que los trabajadores dispongan de los medios para evitar que los defectos se propaguen aguas abajo del proceso productivo, arreglando los problemas en el momento que se producen. ¿Qué tiene esta idea de revolucionaria y qué tiene que ver con el desarrollo de software?

Jidoka

Jidoka en caracteres kanji

El concepto de Jidoka es revolucionario por muchos motivos. En primer lugar, choca frontalmente con los esquemas de organización tayloristas anteriores, donde sólo el jefe de planta podía detener la cadena de producción, y donde los trabajadores eran meros peones que necesitaban ser supervisados mediante una escalera jerárquica de mando.

Para poder asumir la responsabilidad de detener la línea de producción, el trabajador pasa de ser un mero peón, que no conoce cómo encaja su labor dentro de todo el proceso, a ser un trabajador cualificado, con visión extremo a extremo del proceso productivo, y con capacidad para tomar decisiones. La figura del controlador o del supervisor es eliminada. Pero, ¿trabajan las personas cuando no las supervisan? Pues sí, sí que trabajan, y además de forma más productiva. Lo de uno trabajando y diez mirando es lo que resulta poco productivo.

Otro aspecto revolucionario del concepto de Jidoka es el relacionado con el control de calidad. Tradicionalmente, el control de calidad era realizado por un departamento dedicado, al final del proceso productivo, que desechaba aquellos productos que tenían defectos mediante labores de inspección. Con Jidoka, sin embargo, los departamentos de control de calidad fueron suprimidos. ¿No suena radical? ¿Cómo se controla entonces la calidad? Esto requiere una explicación, pero la calidad no se controla. El concepto de “control de calidad” es un tanto obsoleto.

Generalmente, el control de calidad por inspección es fruto de la resignación ante la inviabilidad de evitar los defectos. Es decir, cuando es más barato desechar el defecto que prevenirlo o evitarlo, entonces se recurre al control de calidad por inspección. Esto era característico de los sistemas productivos tayloristas y fordistas, exhaustivamente planificados desde el principio a muy largo plazo, donde una vez en marcha la menor modificación del proceso era algo caro, lento, y burocráticamente pesado.

Evidentemente, el final del proceso es el lugar donde más caro resulta encontrar los defectos. Producir para desechar es un despilfarro. Además, los departamentos de control de calidad solían ser áreas temibles de la empresa, que ejercían un control policial sobre el resto de áreas. Pero los controles policiales degeneran siempre en picaresca. Ante la imposibilidad de solucionar los problemas, y ante el miedo a denunciarlos, los trabajadores no tienen más remedio que encubrirlos y trasladarlos al siguiente. Por esto las actitudes policiales suelen ser contraproducentes, ya que los problemas se ocultan en vez de denunciarse.

La idea de Jidoka es no resignarse ante la producción de defectos, ni al control de calidad por inspección. La calidad no se controla, se produce. Si hay defectos, lo que se produce por sistema es no–calidad. Lo que habrá que hacer es modificar el proceso productivo para que dichos defectos no se produzcan y no sea necesario desechar nada. Lógicamente, la modificación de un proceso productivo sólo es posible cuando éste es flexible y está preparado para el cambio, mientras que es inviable cuando las modificaciones son caras, lentas y burocráticamente pesadas. Por esto la adaptación al cambio es un requisito previo del aseguramiento de la calidad.

Con Jidoka los temibles departamentos de control de calidad ya no son necesarios, porque la calidad no es responsabilidad de un único departamento, sino de todos los trabajadores de la empresa. Idealmente no debería haber operarios exclusivamente dedicados a la supervisión de las máquinas, ni a la inspección de los productos. Si hay algún proceso que requiere supervisión constante, la solución es corregir ese proceso para que no la requiera, de forma que la calidad quede automatizada o integrada dentro del propio proceso productivo. El concepto de Jidoka representa esta automatización del control de calidad, agregándole “un toque humano”.

Uno de los ejemplos de este control de calidad automatizado es el telar inventado por Sakichi Toyoda en 1924. Este telar era capaz de detectar cuándo el hilo se rompía, deteniendo la producción y evitando desperdicios o defectos en el tejido final. Los Poka-Yoke son mecanismos a prueba de fallo que impiden que algo se haga de forma incorrecta. Por ejemplo, el diseño de muchos conectores como los USB impide que puedan ser conectados del revés. De esta forma, es el propio diseño del proceso de montaje lo que permite asegurar la calidad del producto, sin necesidad de procesos finales de inspección.

Siendo Jidoka un enfoque opuesto al del control de calidad por inspección, con la adaptación al cambio como requisito de partida, es chocante que la mayor parte de las empresas certificadoras de calidad se centren en el establecimiento de puntos de control o inspección para asegurar el estricto seguimiento de un determinado proceso productivo. No se trata de establecer puntos de control por todas partes, sino de modificar el proceso productivo para que dicho control sea innecesario o automático, de forma que no haga falta dedicar operarios a la inspección, y estos puedan dedicarse a labores más productivas. Por otra parte, cuando se insiste en el estricto seguimiento de un proceso, lo que se trasmite es un enfoque reaccionario al cambio. Si un proceso produce no–calidad, y lo que se asegura el seguimiento de dicho proceso, entonces lo que se asegura es la no–calidad.

¿Qué tiene que ver todo esto con la Ingeniería de Software? El concepto de calidad que predomina en el mundo de la Ingeniería de Software suele estar ligado a dos aspectos: garantizar el seguimiento de un determinado proceso de producción de software mediante el establecimiento de informes y puntos de control, y garantizar la ejecución de un plan de pruebas exhaustivo por parte de un equipo de pruebas o certificación.

Las pruebas del software, entendidas como una fase final del proceso de desarrollo, no son más que el clásico control de calidad por inspección al final del proceso productivo. Se trata de una práctica diametralmente opuesta al concepto de Jidoka. Desde el enfoque Jidoka las pruebas deberían ser automáticas y los errores no deberían propagarse nunca hasta el final del proceso de desarrollo. Ésto es precisamente lo que promueven marcos de trabajo como xUnit y metodologías como Test Driven Development, facilitando la automatización de las pruebas, que quedan integradas dentro del propio proceso de diseño. Al quedar automatizadas, no es necesario que ningún grupo de personas quede destinado exclusivamente a labores de inspección, sino que pueden dedicarse a tareas más productivas.

Respecto a los modelos de calidad basados en el establecimiento de puntos de control para asegurar el estricto seguimiento de una metodología o un proceso concreto, se tratan realmente de modelos de supervisión sobre el trabajador típicamente tayloristas que no tienen nada que ver con el aseguramiento de la calidad. Lo único que aseguran es que el proceso sea inflexible y formalmente pesado, y que cualquier propuesta de mejora quede enterrada entre obstáculos burocráticos y plazos eternos. En dicha situación reactiva al cambio y a la mejora sólo queda la opción de resignarse al control de defectos por inspección.

Algunas reflexiones sobre la aplicación de Jidoka en tu empresa podrían ser las siguientes:

  • ¿Existe un grupo exclusivamente dedicado a pruebas o inspección dentro de la empresa?
  • ¿Requieren las pruebas interacción o inspección manual, o se tratan de pruebas automatizadas?
  • ¿Se diseñan los componentes para poder ser probados de forma automática?
  • ¿Tienen autonomía los trabajadores para detener un proceso en producción y solucionar un problema?
  • ¿Se fomenta el compromiso y la responsabilidad asumida entre los trabajadores, o predominan los esquemas jerárquicos de supervisión?
  • ¿Tienen los trabajadores cualificación y visión extremo a extremo de la problemática de negocio, o se trata de personal subcontratado y poco cualificado?.

La verdadera calidad no se controla, se fabrica.

Philip Crosby